Filmando para contar historias

Juan Pablo Tobal

El periodismo lo acompaña desde su nacimiento. El vínculo entre él y esa profesión se empezó a entablar gracias a su padre, José Luis “Pepe” Tobal, periodista y director de contenidos audiovisuales. Cuando finalizó el secundario, decidió seguir con aquella relación que había iniciado hacía 18 años y comenzó a estudiar en el CUP.

Luego de 3 años se recibió. Pero, su formación en el establecimiento no finalizó en aquel momento. En 2005, continuó la Licenciatura en Comunicación Social y fue con esa carrera que culminaron sus estudios en la institución. “Yo no tengo duda de que como experiencia, la del CUP ha sido muy linda; ahí no sólo encontré conocimientos sino, además, a mi señora, Nora Luna. Los dos íbamos al mismo curso y con ella comparto vivencias desde hace 13 años”, cuenta con felicidad.

De su papá “mamó desde la cuna” su amor por el documental. “Este formato te permite involucrarte en realidades diferentes y poder contar con profundidad las temáticas. En una noticia, en una crónica uno no puede hacer eso, es imposible, porque son situaciones complejas. Lo que me atrajo del documental es la posibilidad que te brinda de transmitir valores y de visibilizar injusticias sociales e historias de vida que se desconocen y que necesitan ser contadas y mostradas a la sociedad”, afirma.

Empezó a desarrollarse profesionalmente en “Atrox Fca de Imágenes”, productora audiovisual de su padre. “Si mal no recuerdo, lo primero que hice fue trabajar en informes periodísticos sobre la ética del periodismo. Después, participé en un trabajo un poco más grande; ‘La 40’, un documental dirigido por Pepe Tobal por toda la Ruta 40. Esta experiencia me ayudó a entender mejor qué es un documental y me motivó a desenvolverme con ese formato; dije sí esto es lo que me gusta”, recuerda con una sonrisa.

El documental se convirtió en el mejor aliado de Juan Pablo Tobal. En 2010, comenzó a investigar sobre las lenguas en peligro de extinción en Colombia, país en el que estaba viviendo, junto con un compañero español, Daniel Rodríguez. En ese lugar conoció a “Sixto Muñoz, un último hablante sobreviviente de una etnia indígena que vivía en medio de la Amazonia Colombiana”. Gracias a esa persona se terminó llevando a cabo “un largometraje apoyado por el Instituto Nacional de Cine Argentino (INCAA) y por el Ministerio Cultura de la Nación de Colombia”.

Sin embargo, el interés de Juan Pablo por la temática no se estancó en aquella historia. “Así como está Sixto Muñoz, hay muchas otras personas en todo el mundo”, le decía su intuición. “Desde la convicción y la pasión laburó muchísimo” hasta que su gran esfuerzo se reflejó en un proyecto de serie documental llamado “Las Últimas Palabras”. El objetivo es viajar desde la Patagonia Argentina hasta las sierras áridas de Baja California, México, en búsqueda de los últimos testigos de lenguas que están por desaparecer. La propuesta fue reconocida en DocMontevideo -un encuentro de cine y televisión que se realiza todos los años en Montevideo- por el Canal Señal Colombia y le dio la oportunidad de competir por un fondo para poder concretar la idea. La distinción es para Juan Pablo “un premio simbólico y una motivación para seguir trabajando”.

“Mi expectativa es llevar adelante la serie documental, es un sueño para mí poder hacerlo, y seguir viviendo de esto que me hace feliz”, concluye.

Micaela Maniás

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