María Elena Brizuela, símbolo de una vida

Maria Elene Brizuela

En un hecho que se inscribe como tragedia, en una localidad de Entre Ríos, un accidente en la ruta sesgó la vida de una de las protagonistas fundamentales de la trayectoria del CUP y de la vida en esta comunidad. María Elena Brizuela, profesora de la Institución, referente inicial y soporte de una de las disciplinas esenciales a la formación profesional: el mundo digital.

Emma y Benjamín, dos de sus tres hijos, se fueron con ella. Su esposo está grave pero fuera de peligro y Matías su hijo mayor, con sus dieciséis años sólo ha tenido heridas leves.

Este episodio es un acontecimiento que se inscribe en los dramas de la humanidad de nuestro tiempo: los accidentes inesperados. Este en particular, en su dramatismo y secuelas, conmueve a sus seres queridos y a cientos de alumnos que durante los últimos quince años supieron de la bondad y sabiduría de esa María Elena Brizuela que desde hoy es un símbolo de la construcción del CUP en sus vivencias.

Hace unos quince años convinimos con ella el atrevernos a incursionar en el mundo digital – aún incipiente- e incorporamos oficialmente esos conocimientos a las asignaturas especificas a su cargo, tanto en la Carrera de Periodismo cuanto en la Licenciatura en Comunicación Social y extendimos esos conocimientos a Cursos de Formación para profesionales, muchos, de nuestra Institución y de otros Medios, que aquí aprendieron el dominio de la técnicas que María Elena hizo patentes a través de la perfección de los avances tecnológicos de quien fue una investigadora indetenible y de su sentido en cuanto a los contenidos éticos y profundos.

Humanamente queremos que fluyan principalmente las calidades de ductilidad y sabiduría especializada consolidadas en su actitud de vocación docente y tutora del amor humano imprescindible al transmitir sus conocimientos.

Fue en el CUP pionera y sus formandos lograron integrar los planteles profesionales de los Medios.

Con su calidad humana creó, construyó y proyectó sus saberes.

Es, fue y será imprescindible para nosotros, emocional y profesionalmente.

Hoy por ello el CUP no sólo está y declara su dolor y duelo, quiere además significar lo incomprensible de su prematura muerte y la de sus hijos y significar también el papel de los maestros que honraron el valor de lo humano en la formación y acompañamiento de sus alumnos y sus colegas para darle el sentido de una autentica solidaridad de valores, mas allá de la función docente.

El duelo del CUP es profundo. En la evocación de sus compañeros la tristeza cala hondo y la ponderación de sus discípulos que no solo aprendieron de ella el mundo y el valor de las nuevas tecnologías digitales sino también la visión investigadora y recreadora de una mujer y maestra ejemplar.

Pensemos por ella y recemos por ella o, al menos, honrémosla en el recuerdo sobrio, austero y sentido conmovedoramente. Este es nuestro duelo, también el de la educación y el de las relaciones humanas en la gran tarea de formar comunicadores sociales, sin egoísmos y prestigiando la huella de la maestra.

Miguel Pérez Gaudio
Rector del Colegio Universitario de Periodismo

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